Algo huele a podrido en la Agencia Tributaria

Artículo publicado en www.republica.com (extracto) – Juan Francisco Martín Seco – Consejo Científico de ATTAC España

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 Da pavor, solo de pensarlo, que la Agencia Tributaria se pudiera utilizar de forma sectaria para inspeccionar a unos y exonerar a otros en función de las afinidades ideológicas o políticas

ADMINISTRACIÓN PROFESIONAL.- La Administración de la Restauración, encadenada a la alternancia en el poder de dos partidos políticos, en la que cada gobierno introducía a nuevos empleados dejando cesantes a los anteriores, […] se fue superando con el tiempo. El establecimiento de los cuerpos de funcionarios y las oposiciones fueron configurando una Administración profesional, al margen de los avatares políticos  […]. Incluso durante la dictadura, la función pública fue una de las instituciones que menos se contaminó de los pecados del régimen. No en vano algún administrativista ha sostenido, y creo que con razón, que la institución de las oposiciones fue uno de los pocos elementos democráticos del franquismo.

TRANSICIÓN ESPAÑOLA.- En la Transición[…] fue sin duda un factor muy positivo a la hora de poder afrontar las modificaciones que el sector público necesitaba. […] de la Administración surgieron la mayoría de los cargos públicos que el nuevo poder necesitaba. Tan fue así que la amenaza que en aquellos momentos se vislumbraba era la patrimonialización de la función pública por los altos cuerpos funcionariales, que la podían ejercer en detrimento de su finalidad social y de la democracia.

VUELVE EL TURNISMO.- Con la perspectiva que ofrecen los muchos años transcurridos hoy se percibe que el peligro radica precisamente en lo contrario, en la vuelta a la discrecionalidad y al turnismo. La creación de las Administraciones autonómicas, la abolición de los cuerpos nacionales en los Ayuntamientos y la instalación del bipartidismo en la Administración central han propiciado la reaparición del fantasma de una función pública politizada y desprofesionalizada. Progresivamente se incrementan los llamados cargos de confianza, personal no funcionario que, sin mérito alguno como no sea el del servilismo y el de la adhesión incondicional al jefe y al partido, ocupa puestos significativos y mejor retribuidos que el de muchos empleados públicos con mayor preparación y experiencia. Cada vez son más los puestos de libre designación y por lo tanto de libre remoción en la función pública, […]

NOMBRAMIENTOS “BIPARTIDISTAS”.- El bipartidismo está consolidando también la alternancia en la Administración. El mérito y la capacidad son sustituidos por la afinidad ideológica o el amiguismo, de manera que lo que el responsable político busca en los nombramientos es la fidelidad personal, cuando no la forma de retribuir con cargos públicos los servicios prestados al partido o al propio político en el pasado.

ADMINISTRACIÓN TRIBU- SECTARIA.- En determinados cuerpos -el de inspectores fiscales parece ser un paradigma- se han llegado a crear dos grupúsculos ligados a cada uno los dos partidos mayoritarios que esperan la llegada de los suyos para copar de nuevo la cúspide administrativa, al margen de cualquier criterio de mérito y capacidad. El sectarismo y el ajuste de cuentas suelen estar bastante presentes en sus decisiones, y se crea una bola de nieve que de alternancia en alternancia va agrandándose. Aunque todo esto viene de antiguo y era bastante conocido, la novedad de lo que estos días está pasando en la Agencia Tributaria radica en el descaro y en la desvergüenza con las que se confiesan estas prácticas antidemocráticas. Hasta ahora se hacían pero, al menos, por un pudor elemental se pretendía encubrirlas o disfrazarlas de necesidades del servicio.

[…] una caza de brujas que pretende convertir la Agencia en un instrumento partidista. La desfachatez con la que el señor Menéndez (creo que en la Agencia desde hace tiempo, incluso desde antes de su nombramiento, le llaman Treméndez) manifiesta que tiene derecho a cesar y a nombrar a su voluntad, y la simpleza con la que Montoro pretende justificar la postura de su subordinado argumentando que determinada unidad estaba llena de socialistas pronostican lo peor para el sistema democrático.

ADMINISTRACIÓN CON GARANTÍAS.– En el Estado de derecho, la Administración asume un papel trascendental, es la garante de que las normas se aplican objetivamente sin veleidades partidistas y de que los procedimientos se cumplen sin arbitrariedades ni favoritismos. La inamovilidad y estabilidad en los puestos de la Administración no constituye un privilegio de los empleados públicos, sino una garantía para el administrado de que los funcionarios no van a ser presionados por sus respectivos jefes para que se inclinen a favorecer determinados intereses.

¿INSPECCIÓN COMO ARMA POLÍTICA?– Da pavor, solo de pensarlo, que la Agencia Tributaria se pudiera utilizar de forma sectaria para inspeccionar a unos y exonerar a otros en función de las afinidades ideológicas o políticas. El actual ministro de Hacienda es muy poco respetuoso cuando, frente a la crítica de determinadas organizaciones e instituciones, blande como amenaza a la Agencia Tributaria o emplea la información privilegiada que posee en materia fiscal para intimidar al contrincante político. Tras los últimos acontecimientos no pueden por menos que dispararse todas las alarmas y extenderse la sospecha de que se pretende emplear la Administración tributaria de manera torticera, lejos de la ecuanimidad e imparcialidad que una institución como esta precisa.

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Juan Francisco Martín Seco, economista, Licenciado en Ciencias Económicas, Filosofía y Letras, Graduado Social, y diplomado en Política Económica y Análisis Monetario por el Fondo Monetario Internacional, perteneció al Cuerpo de Inspectores de Finanzas del Estado.  Ocupó la Dirección de Programas de la Subsecretaría General de Estudios Económicos del Sector Público en el Ministerio de Hacienda desde diciembre de 1979 a diciembre de 1982, mes en el que fue nombrado Interventor General de la Administración del Estado. En febrero de 1984 fue nombrado Secretario General de Hacienda, cargo del que cesó en febrero de 1987 por discrepar de la política oficial.  También fue nombrado interventor delegado en el Ministerio de Cultura, puesto del que fue cesado el 22 de febrero de 1991, tras firmar un manifiesto contra la guerra en el golfo Pérsico. Fue militante del PSOE hasta el 28 de abril de 1990.
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