Apuntes sobre la propuesta de jornada laboral de 21 horas.

Algun@s habréis oído hablar de esta propuesta. Si os interesa, a través de la web de Attac Acordem tenéis disponible un estudio de NEF (New Economics Foundation):

http://www.acordem.org/2011/07/05/estudio-de-nef-por-una-jornada-laboral-de-21-horas/

(si no funciona el enlace, también podéis obtenerlo aquí: http://www.ecopolitica.org/downloads/21Horas/21horas.pdf)

nef-portada

¿QUÉ ES?

Básicamente, la propuesta consiste en establecer una reducción de la jornada laboral semanal a 21 horas, no necesariamente agrupadas en días consecutivos, y que conllevaría la reducción proporcional del salario, aunque éste resultaría suficiente ante el inevitable cambio de escenario de menor consumo y de crecimiento económico estacionario.

VENTAJAS

Algunas ventajas son fáciles de entender: limitaría el trabajo excesivo de algunos y evitaría el desempleo de muchos otros; igualaría la situación laboral y la responsabilidad en los cuidados familiares y domésticos entre hombres y mujeres; se darían mejores condiciones para la educación de niños y cuidado de ancianos; se potenciarían las actividades relacionales, básicas para el bienestar, como la colaboración vecinal, el activismo, la implicación política; y lo es enormemente importante: permitiría bajar el nivel de consumo y contaminación.

A TENER EN CUENTA:

Más reconocimiento de los trabajos no remunerados: Hay que revalorizar trabajos no remunerados porque son esenciales: el tiempo medio dedicado al trabajo doméstico no remunerado y al cuidado de la infancia en el año 2005 en Gran Bretaña (aplicando para el cálculo el salario mínimo) fue valorado en un 21% del PIB. Si nadie cuida o educa a un niño, si nadie atiende a un trabajador enfermo, es imposible mantener cualquier economía.

Por otro lado, si nos referimos al valor de los trabajos “poco cualificados”, existe un estudio realizado en Gran Bretaña del que se desprende este dato chocante sobre su beneficio a la sociedad a medio y largo plazo: los principales banqueros tienen unos salarios de  entre 500.000 y 10 millones de libras, y por cada libra que generan destruyen 7 libras de valor. En cambio, los cuidadores de niños, las personas del servicio de limpieza de hospitales y los recicladores de basura, generan un valor entre 7 y 12 libras por cada libra que ganan.

Insostenibilidad de los ecosistemas: Debemos cambiar hábitos de consumo y contaminación: contra los datos científicos sobre calentamiento global y agotamiento de recursos naturales no cabe discusión posible: el actual crecimiento económico no es viable en un planeta con límites biofísicos. La huella media de CO2 por adulto en Reino Unido es de 11 toneladas año, debe bajar a menos de 4 para alcanzar los objetivos del cambio climático.

 No existe ningún escenario verosímil, que sea socialmente justo y ecológicamente sostenible en rentas en continuo crecimiento para un mundo de 9000 millones de personas” Jackson (2009) “Prosperity without Growht” (se refiere al año 2050)

El trabajo no es la vida.–  El trabajo remunerado rige nuestras vidas, nos confiere valor social, nos integra y satisface parte de nuestras capacidades potenciales… pero no debe ser el centro. Se necesita un equilibrio que evite que se desatiendan los cuidados esenciales a la familia, las relaciones sociales integradoras, el disfrute creativo del ocio y el bienestar emocional. Actualmente se potencia la ansiedad y la prisa para los que trabajan y se excluye a un número creciente de personas que no pueden acceder al mundo laboral (jóvenes que no pueden independizarse, personas que cuidan ancianos o discapacitados, trabajadores no cualificados o de cierta edad…).

cabeza hueca

Además, dedicamos mucho tiempo a trabajar para poder comprar bienes y servicios… ¡que nos permitan ahorrar tiempo! Electrodomésticos, coches, comidas precocinadas y “escapadas” para evitar el estrés nos meten en un círculo insatisfactorio.

Igualdad de la mujer.- Alrededor de 6 millones de personas en Gran Bretaña son cuidadores “informales” de enfermos, ancianos o discapacitados. Mayoritariamente son mujeres y ahorran a la economía 87 millones de libras realizando su trabajo no remunerado o trabajo muy precario. Un millon de esos cuidadores experimentan mala salud, pobreza y exclusión porque cuidan a otros. Esta medida reequilibraría las responsabilidades familiares y colectivas.

Servicios sociales insostenibles/ Crecimiento de la economía vital.-  Debe priorizarse el uso de recursos humanos frente a los monetarios para satisfacer las necesidades individuales y colectivas, debe transformarse  la teoría y la práctica del Servicio Público. Con esta medida es posible desmercantilizar aspectos del Estado de bienestar, que son insostenibles en su forma actual (sic).

No creceremos más, no se pueden explotar más recursos ni puede mantenerse al mismo nivel el funcionamiento de los mercados. Pero puede crecer la economía “vital”: tiempo y energía, sabiduría, experiencia, habilidades, atención, cuidado, reciprocidad, enseñanza… podemos coproducir nuestro propio bienestar.

También forzaría un crecimiento no tan dependiente del crédito. La cultura del crédito impone el endeudamiento y el crecimiento acelerado.

 Ajustar el uso del tiempo a la realidad social.-  Veamos unos datos que nos harán entender lo absurdo de priorizar el trabajo remunerado intensivo: En Gran Bretaña, las personas en edad de trabajar, incluyendo trabajadores, desempleados e inactivos alcanza una media de trabajo remunerado de 19,6 horas a la semana. ¿No es similar a la que se propone de 21 horas coherentemente repartidas?

Algunos trabajan demasiado (muchos porque no ganan lo suficiente); otros no trabajan lo que necesitan y demasiados no encuentran trabajo, siquiera parcial. En 2007, Reino Unido: 13,1% de todos los trabajadores trabajaban habitualmente 48 horas a la semana. Trabajo no remunerado (tareas domésticas, cuidado de hijos y ancianos): 20,4 horas a la semana. Si añadimos actividades complementarias (activismo, vecinal, familiar): 30,9 horas.  ¿Por qué no adaptarse a las necesidades reales?

Viabilidad del cambio: No siempre existió la jornada laboral actual, ni mucho menos. Incluso se han dado excepciones recientes que demuestran que es posible un cambio de paradigma.

 · REINO UNIDO: “SEMANA DE 3 DÍAS”: Tres primeros meses de 1974. El gobierno conservador, dada la alta inflación, el precio de la energía y las protestas laborales del carbón, estableció semana laboral de 3 días y limitó el uso de electricidad. 1,5 millones de personas quedaron en paro. Pero un dato resultó sorprendente: la producción industrial se redujo sólo un 6% al mejorar la productividad y reducción de absentismo.

 · FRANCIA: “Semana de 35 horas” (2000-2009). Objetivo: reducir el desempleo, la desigualdad de género y reequilibrar la vida personal. Se podían imponer horas extra por el empresario siempre que el total no rebasase 1.600 horas/año. El 58% dijo que había tenido un impacto positivo en sus vidas. El gobierno declaró que se habían creado 350.000 nuevos empleos, aunque se trata de una valoración dudosa. Sarkozy cambió la ley, y curiosamente muchas empresas dejaron voluntariamente los anteriores acuerdos sin modificar.

 · UTAH (EEUU), “LA SEMANA DE 4 DÍAS”, 2008-2009. Se impuso obligatoriamente semana de 4 días para 18.000 empleados públicos durante 1 año. Se pretendía reducir emisiones CO2 y ahorrar costes. Resultado muy satisfactorio. Los propios trabajadores estimaban su uso del tiempo laboral de forma mucho más productivo. Reducción de absentismo y horas extra supusieron un ahorro de 4,1 millones de dólares. El número de millas recorridas en medios de transporte se redujo en 3 millones.

 · REINO UNIDO: MEDIDAS DE EMERGENCIA DURANTE LA RECESIÓN DE 2009 Algunas grandes empresas redujeron horas de trabajo incentivando hasta un año de vacaciones si bajaban el sueldo 75%: otros, fijaron semanas laborables de 4 días que fue aceptado por el 86% del personal.

DIFICULTADES PARA SU APLICACIÓN:

Se prevé un fuerte rechazo por los trabajadores.-  Sobre todo los que tienen peores salarios, que verían su poder adquisitivo peligrosamente reducido. Los que ganan más, también se opondrían a cambiar sus patrones de consumo y obtención de bienes  “posicionales”  que les otorgan confort y prestigio social. Los que proponen la medida alegan que la medida sería muy paulatina (20 años) y que dará tiempo a adaptar las necesidades de consumo de los trabajadores (que hay que reducir enormemente), a que se creen incentivos por los empresarios y a que podrían acompañarse mediante ayudas complementarias a los más necesitados para cuidado de niños, vivienda, etc. Una idea que se baraja: compensación económica en el uso de CO2: los menos favorecidos podrán ser compensados por los que contaminan más.

Se prevé fuerte oposición de sindicatos y poderes públicos, adaptados a estructuras de funcionamiento muy arraigadas e imbricadas con sus propios intereses.  De hecho, coge a contrapié la tendencia empresarial que desde hace treinta años tiende a la reducción obsesiva de costes, optimización logística, externalización de servicios y menor contratación de trabajadores… También sería difícil de encajar la pérdida de horas de trabajo de operarios o profesionales muy cualificados, que habría que sustituir con medidas complementarias de formación, coordinación y reparto. En todo, caso, se daría una merma de la libertad funcional en el sistema que habría que corregir.

César -Attac Coruña

(L

as opiniones vertidas de esta web pertenecen a los autores, no necesariamente a la Asociación)

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One response to “Apuntes sobre la propuesta de jornada laboral de 21 horas.”

  1. Victoria says :

    Cuando se habla de trabajos que tradicionalmente no son remunerados, siempre se nombran o nombraban los de tipo doméstico: cuidado de la casa, niños, ancianos, etc., pero hay una realidad todavía más amplia en ese campo del trabajo no remunerado, por razones distintas.

    En la primera etapa de “bonanza” – entrecomillo porque ya no creo se le pueda denominar así – las personas que tenían hijos se imaginaban que, con el tiempo, ellos trabajarían en lo que les gustase (buscaban formación de acuerdo con esa pauta) y, además, se tendía a pensar que cada vez habría que trabajar menos horas.

    De hecho, después de la transición se redujeron muchas jornadas semanales de más de 40 horas, a ese máximo. En muchas empresas importantes y la mayoría de funcionarios ya trabajaban menos de 40.

    Por otra parte la mayor longevidad y calidad de vida, auguraba un horizonte de más ocio en la sociedad, de más tiempo libre y, por tanto, se vislumbraba un mayor desarrollo de las industria cultural, con oferta relacionada con el teatro, el espectáculo audiovisual e incluso de otras facetas artísticas analógicas y/o digitales, etc.

    Muchos de nuestros jóvenes, orientados en esa línea, se han formado en esas materias (tanto técnicas como artísticas) tan prometedoras, pero sin embargo, se han encontrado con que al concluir sus estudios y acceder al mercado laboral …No hay dinero para pagar sus trabajos.

    Y, en Alemania, sólo piden ingenieros ¿no? No comprendo como los dejan escapar, pero … ¿Y a los científicos?

    Si no se paga a las amas de casa, a los cuidadores de niños y ancianos o minusválidos, si no se contrata a técnicos de sonido, cámaras, fotógrafos, iluminadores, diseñadores, maquetadores, periodistas, etc., si no se necesitan ingenieros ni se paga a los científicos… Si no hay trabajo de albañilería, fontanería o instalaciones de electricidad y muchos arquitectos hacen el trabajo de los delineantes y hay farmacéuticos en paro … ¿A quién se le reduce la jornada laboral?

    No sé.

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